Descubre los paisajes perdidos del norte de Sri Lanka

Paisajes perdidos, dioses antiguos y nuevos comienzos… La pureza indescriptible del norte de Sri Lanka puede cambiar tu concepto de paraíso viajero.

Descubre excentricidades, colores y curiosidades en el norte de Sri Lanka

Descubre excentricidades, colores y curiosidades en el norte de Sri Lanka © Natalie Soysa

Categoría Ciudades Consejos & trucos

Fecha 21/09/2017

Nos hemos juntado con la fotógrafa ceilanesa Natalie Soysa, que viaja constantemente al norte de su isla. Aquí nos cuenta por qué siempre vuelve a esta parte de la isla, apenas explotada por el turismo.

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El norte está renaciendo

Con suerte, la nueva generación de norteños disfrutará de la paz y el progreso tras haber vivido décadas de destrucción
Con suerte, la nueva generación de norteños disfrutará de la paz y el progreso tras haber vivido décadas de destrucción © Natalie Soysa

Sri Lanka lleva demasiado tiempo vendiendo el cliché del sur.

Hileras de cocoteros que bordean la isla en larguísimas extensiones de tierra y ofrecen las puestas de sol perfectas. Bares en la playa, un montón de puestos callejeros que venden coloridos pareos e innumerables playas masificadas y a tope de turistas. Pero el país ofrece más que esto.

Una guerra de tres décadas mantuvo a una gran parte de la población del norte de Sri Lanka aislada del resto de la isla. Como consecuencia, los viajeros estuvieron mucho tiempo sin disfrutar del país en su totalidad, pero este ya no es el caso. Ocho años después del fin de la guerra, el norte se ha ido reconstruyendo muy poco a poco y ha renacido tras décadas de destrucción.

El norte no se vende como el sur, y eso es positivo. Aquí, las antiguas costumbres y los dioses de antaño siguen formando parte de la vida diaria de los ceilaneses. La vida es un poco más sencilla, el paisaje más rico y prácticamente intacto.

Un tuk-tuk espera chófer y pasajeros en Jaffna
Un tuk-tuk espera chófer y pasajeros en Jaffna © prjctworld

Aunque no podrás ignorar la frenética urbanización y los nuevos edificios que invaden los pueblos, no te dejes engañar. Los norteños son un pueblo amable que vive a ritmo de meditación. Aquí hay un silencio que no oirás en ningún otro lugar.

El norte no cuenta con una oferta cuidada, y no tendrás más remedio que hacer vida de ceilanés. Si quieres una experiencia típica, búscala en otro sitio; en el norte podrás vivir con autenticidad. Aquí hallarás excentricidades, colores y curiosidades sin etiquetas.

Mañanas deliciosas

Una mujer vestida con un sari contempla el amanecer
Una mujer vestida con un sari contempla el amanecer © Natalie Soysa

El sur del país vende sus espectaculares puestas de sol, pero yo recomiendo las mañanas del norte. Despiértate temprano y disfruta del sol de la mañana. Aquí, los días transcurren sin prisa, igual que vive la gente.

Jaffna, antaño gran epicentro cultural del norte, cobra vida con la primera luz. Las mujeres pasean en saris que imitan las tonalidades de los pájaros tropicales. Los locales vegetarianos abren temprano y sirven raciones de vadai frescos (sabrosos fritos) y thosai (crepes hechos con harina de arroz). Algunos de los mejores los preparan en el barato y auténtico Malayan Café, que encontrarás en el número 36 de Power House Road, en el barrio del mercado.

Los cánticos resuenan en los altavoces a primera hora de la mañana, y atraen hasta la puerta a personas y ganado por igual.

Artesanía con amor

Un artesano en su taller de Jaffna
Un artesano en su taller de Jaffna © Natalie Soysa

Aquí todo se hace a la antigua usanza, y eso le da mucho encanto.

Aunque la industrialización llegó hace mucho tiempo al resto de Sri Lanka, aquí cuesta encontrar objetos de fabricación industrial producidos en masa. Generaciones de artesanos siguen forjando estatuas, grabando adornos y elaborando artesanía a base de amor y cariño.

En vez de los coloridos pareos de la costa sur, en el norte encontramos llamativos tapetes y réplicas de cobre de dioses vivos. Pásate una tarde ajetreada por uno de los talleres para ver trabajar a los artesanos. No te hará falta conocer el idioma para disfrutar de lo mejor.

Alojamientos auténticos

Igual que ocurre con las posadas, la biblioteca pública de Jaffna es un recuerdo de su pasado colonial
Igual que ocurre con las posadas, la biblioteca pública de Jaffna es un recuerdo de su pasado colonial

Si buscas lujo y confort, debes saber que el norte cuenta con muy poco de ambos. Las calles duermen a partir de las ocho de la tarde, y la vida nocturna es inexistente. Jaffna, la mayor ciudad del norte, cuenta con un cine en 3D donde proyectan taquillazos indios.

Hay un par de hoteles elegantes para compensar, pero encontrarás posadas auténticas para dar y regalar, que poco a poco se están convirtiendo en un clásico de las visitas a Jaffna. Con toques de arquitectura portuguesa, estos alojamientos coloniales, como la posada familiar Sarras Guest House, se completan con jardines y tragaluces en el centro de la vivienda.

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Entre burros anda el juego

Burros y humanos conviven en la Isla Mannar
Burros y humanos conviven en la Isla Mannar © Natalie Soysa

Si quieres ver en cuestión de minutos todos los burros que has querido ver en tu vida, ven a la Isla Mannar. Situada en la costa noroeste, esta isla está abarrotada de gente tranquila que vive en casas bulliciosas y coloridas. Esta zona de Sri Lanka es también la más próxima a la India, y ambos países están permanentemente conectados por un puente de míticas proporciones, tal y como describe el Ramayana.

Pero volvemos al asunto de los burros. Los trajeron los comerciantes árabes en la era de la ruta de las especias para transportar objetos exóticos en los pueblos interiores. Los burros fueron clave y ayudaron a que Ceilán (denominación de Sri Lanka durante el dominio británico) se considerara una ubicación crucial en el comercio internacional a lo largo de la historia. Con el tiempo, los burros fueron abandonados y acabaron creando una nueva población residente en la zona. Por todo el país encontraréis cientos de gatos, perros callejeros y ganado por la calle, pero en Mannar, los animales tienden a rebuznar.

De isla en isla

Niños bañándose en los manantiales de Keerimalai
Niños bañándose en los manantiales de Keerimalai © goozey

Mannar no es la única isla conectada del norte. La península de Jaffna comprende una miríada de islas cuyos nombres desvelan la diversa historia de la región. En Nagadeepa verás a muchos devotos reunidos en torno al antiguo templo budista. Keerimalai, en la península, es famosa por sus manantiales situados al borde del mar, literalmente. Luego están Karaitivu, donde podrás disfrutar de Casuarina, su preciosa y extensa playa de arena, y por supuesto la remota Delft, poblada por caballos salvajes.

Si puedes, pasa cada día en una isla distinta. Todas albergan templos antiguos y formas de vida más antiguas si cabe. Verás kovils (templos hindúes) junto a fuertes portugueses, gente trabajando en minas de sal bajo un calor abrasador que se extiende kilómetros y kilómetros. Pero después de cada golpe de calor vespertino podrás disfrutar de la brisa de la mañana, que te hará olvidar el bochorno del día anterior.

Paisajes de palmeras

Un fondo de palmeras
Un fondo de palmeras © Natalie Soysa

Lo primero en lo que seguramente repararás de los paisajes del norte es que parecen extraterrestres. Cuanto más al norte viajes, verás que las interminables hileras de cocoteros dejan paso a alucinantes paisajes de palmeras en un entorno, por lo demás, bastante desnudo. Los lugareños aprovechan las palmeras tanto como los sureños el cocotero. Usan el fruto, el tallo, la savia y las hojas para fabricar productos que van de dulces a bolsos, sin olvidar un licor típico de la tierra llamado toddy.

Tu propio paraíso

Un norteño asiste a un festival hindú
Un norteño asiste a un festival hindú © sabrinavancleefault

No vayas al norte a buscar lo de siempre, aquí se viene a todo lo contrario, a escapar de ello para vivir una aventura auténtica.

Sería una injusticia ignorar que esta parte del país fue arrasada hasta los cimientos durante tres décadas. Las cicatrices de la guerra entre los Tigres Tamiles y el gobierno de Sri Lanka perduran. Pero los norteños resisten, y es más, prosperan.

El norte de Sri Lanka no es un destino para viajes organizados en grupo, es un lugar al que se viene de uno en uno o de dos en dos. Aquí, el paraíso se vuelve algo personal, aquí te sumerges en la belleza y lo auténtico desde que llegas.

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Cómo llegar a Jaffna desde Colombo

Desde Colombo, puedes llegar a Jaffna por carretera (aproximadamente 12 horas), en tren (nueve o diez horas) o coger un vuelo comercial desde el aeropuerto de Ratmalana hasta la Base de las Fuerzas Aéreas de Palaly, cerca de Jaffna.

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Publicado originalmente

21/09/2017