Los secretos de las islas Canarias. Fuerteventura: un viaje por parajes volcánicos

Fuerteventura es una tierra de paisajes volcánicos, pueblos con historia y un montón de naturaleza. ¡Descubre la isla con nuestra guía!

Fuerteventura: volcánica e increíble

Fuerteventura: volcánica e increíble

Categoría Ciudades Comida y bebida

Fecha 15/09/2017

Las islas Canarias son un destino muy conocido. Incluso si no has estado, habrás oído hablar de ellas y tendrás una idea de qué esperar: playas abarrotadas, complejos hoteleros y trampas para turistas. Sin embargo, como pasa en muchos otros destinos, hay partes poco conocidas y apenas visitadas: lugares reservados para los locales… ¡pero eso se acabó!

Hemos colaborado con la escritora de viajes y experta en el destino, Andrea Montgomery, para elaborar una serie de cinco artículos donde te descubriremos todos los secretos de estas islas paradisiacas. Andrea vive en Canarias y se ha especializado en excursiones de senderismo, lugares para comer y sitios que el turista pasa por alto. Escribe de todo esto y mucho más en la web Buzztrips.

Ya hemos hablado de Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote, así que ahora toca hablar de Fuerteventura. En su día esta isla estuvo cubierta de bosques, ahora reina el rojo intenso del color de la tierra y las elevaciones volcánicas que contrastan con el dorado del sol y el cielo azul. Un paisaje espectacular donde los molinos de viento conquistan el horizonte, el número de cabras supera al de las personas que habitan la isla y las dunas de arena forman un auténtico desierto hasta llegar a la orilla del mar.

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Una tierra de extremos

 Uno de los monumentos de Puerto del Rosario
Uno de los monumentos de Puerto del Rosario

La mayoría de los turistas que visita Fuerteventura se queda en las dunas de arena de Corralejo o en las interminables playas de Jandia, sin embargo se pierden muchas de las joyas que esconde la isla.

Una de ellas es la capital. En su día se llamó Puerto de las Cabras porque era el punto neurálgico del comercio de este ganado, pero luego pasó a llamarse Puerto del Rosario y se convirtió en la capital de la isla. Quienes llegan a Fuerteventura suelen saltársela, pero es una ciudad bonita y con encanto, con playas poco masificadas y una ruta de monumentos escultóricos bastante originales que cuenta con más de 100 obras.

 Las encantadoras calles de Betancuria
Las encantadoras calles de Betancuria

Fuerteventura siempre sufrió los ataques piratas, por eso al principio decidieron instalar la capital en el interior de la isla, en Betancuria. Hoy sigue siendo un pueblo pintoresco y muy popular de Fuerteventura. Pasa la mañana descubriendo sus calles empedradas, sus tiendas artesanales y visita el Museo Arqueológico. Después cómete unas tapas a la sombra en el patio del restaurante Bodegón Don Carmelo.

Si después de visitar Betancuria te han quedado más ganas de conocer otras tradiciones y enclaves culturales de Fuerteventura, ve al Ecomuseo de La Alcogida. Aquí encontrarás siete casas tradicionales. Podrás descubrir cómo vivían aquí las familias hasta 1970. Las casas varían en tamaño y prestaciones, desde una simple estancia campestre hasta otra mucho más acomodada de clase media. Una forma fascinante de conocer las tradiciones de la isla.

 Escondida en el barranco: la capilla de la Ermita de Río Palmas
Escondida en el barranco: la capilla de la Ermita de Río Palmas © Tamara Kulikova

Los paisajes de Fuerteventura tienen un toque bíblico. De hecho, Ridley Scott aprovechó para rodar aquí su película Exodus: Dioses y reyes, que nos cuenta cómo Moisés huyó de Egipto. Entre las localizaciones de la película encontramos el barranco de las Peñitas, que se formó cuando el magma atrapado bajo el suelo dio paso a las formaciones rocosas que, con el tiempo y la erosión, se han ido puliendo y ahora parecen hechas de alabastro.

Un paisaje inesperado

 Un habitante inesperado
Un habitante inesperado

Si te alejas de la costa y te adentras en la isla, descubrirás una de las muchas sorpresas que tiene que ofrecerte: las ardillas morunas, que muchos confunden con las ardillas listadas. Esta especie de ardilla se introdujo en la isla en 1965 proveniente de África. Una de las parejas enjauladas consiguió escaparse y convirtió este paisaje montañoso en su hogar. A día de hoy el número ha crecido hasta los 300 000 ejemplares.

 Aloe vera, uno de los principales productos de la isla
Aloe vera, uno de los principales productos de la isla

En el mirador Risco de las Peñas, los autobuses de las excursiones se detienen para admirar las vistas de los conos volcánicos. Sin embargo, la tranquila estancia se ve alterada por estas ardillas morunas que suben y bajan por los acantilados. Si quieres ver las ardillas sin tanta gente, ve hasta el borde del volcán de Calderón Hondo, a las afueras de Lájares. Este volcán tiene un cráter de 70 metros de profundidad. Allí vive un pequeño ejército de ardillas morunas esperando a que les tires trocitos de galletas.

Otro de los elementos que destaca en el paisaje es el aloe vera. Verás campos infinitos donde la flor amarilla se eleva por encima de las hojas punzantes y la tierra roja. El clima árido de la isla y las numerosas horas de luz crean las condiciones perfectas para cultivarlo. Apreciado por sus propiedades beneficiosas para la salud y la belleza, los majoreros (así se llaman los nativos de la isla) defienden orgullosos que su aloe vera es el mejor del mundo. Puedes comprar productos orgánicos directamente de los productores, como Savimax, en Valles de Ortega.

 Llegado directamente de Estados Unidos: el molino Aeromotor Chicago
Llegado directamente de Estados Unidos: el molino Aeromotor Chicago

El nombre Fuerteventura, en origen significaba “vientos fuertes”, por eso no sorprende que la isla esté plagada de molinos de viento. Se usaban para moler el gofio, un tipo de maíz del que se extraía la harina que ha sido la base de la dieta de los majoreros durante siglos. Ahora los molinos forman parte del paisaje de la isla.

Incluso hay un centro en Tiscaminita, Centro de Interpretación de los Molinos, donde podrás aprender los diferentes tipos de molinos que conviven en la isla y ver de primera mano cómo funcionan. Pero lo que más sorprende es encontrarse molinos tipo Aeromotor Chicago, más característicos de los ranchos de Texas que de Canarias. Estos molinos “Rolls Royce” se introdujeron en la isla el siglo pasado y se usan para extraer agua de los pozos subterráneos.

Más cabras que personas

Las cabras, una parte esencial de Fuerteventura
Las cabras, una parte esencial de Fuerteventura

Cuando los conquistadores españoles llegaron a la isla en 1402, había 60 000 cabras. Hoy se calcula que habrá unas 140 000, un número mayor que los habitantes de la isla, que eran 107 000 en el último censo de 2012. Cada año, en los valles de Jandia, se reúne a las cabras para contarlas, marcarlas, castrarlas y venderlas en un encuentro ruidoso y polvoriento conocido como “la apañada”.

La cabra más habitual es la cabra majorera, que se cría para obtener su leche con la que producen el premiado queso de la isla: maxorata. En la Finca Pepe de Betancuria podrás visitar la granja y sus cabras, probar y comprar los quesos y beber un extraño brebaje llamado licor de leche de cabra, que desde luego no podrás probar en ninguna otra parte. Claro, si te pasas el día jugando con las cabritas, luego no querrás probar la carne asada del cabrito, lo que sería una lástima porque está riquísima.

Te recomendamos el del restaurante Centro Cultural de Pájara. Tampoco te pierdas el de La Cabra Nostra de Tuineje, un pequeño restaurante con un menú compuesto básicamente con productos procedentes de la cabra y que nos propone platos tan exóticos como lasaña de cabra.

Donde viven los lobos perdidos

 Una excursión al lugar más elevado de la isla: Montaña La Caldera Una excursión al lugar más elevado de la isla: Montaña La Caldera /caption]

Acurrucadas en la arena, al lado de una albufera de color zafiro, descansan tres focas monjes de piedra con la mirada fija en el horizonte. Estas estatuas recuerdan la colonia de lobos marinos (también llamados focas monje) que en su día nadaba y se alimentaba en estas aguas que rodean la Isla de Lobos, de ahí le viene el nombre.
Para llegar a la isla, solo tienes que coger el barco que sale de Corralejo y en pocos minutos llegarás a un microcosmos único.

Es un parque natural donde prácticamente no vive nadie en invierno. La isla está casi virgen y pasear por sus tranquilos caminos es una delicia. Una carretera recorre la costa, desde el puerto donde atraca el barco hasta el Puertito, donde se levanta el faro que vigila la vecina isla de Lanzarote. Aquí podrás observar a 130 especies de animales distintas y muchas especies de aves más. Sube a La Caldera, y ve a la playa de la Calera para tocar las focas de piedra antes de irte.
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¿Quieres visitar las islas Canarias? Pues tenemos un montón de información para ti. Echa un vistazo a nuestra guía de Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote y pasa de las masificaciones turísticas.

Publicado originalmente

15/09/2017