20 platos portugueses que te harán la boca agua y que sin duda debes probar

Pastéis de bacalhau

Hay un refrán portugués que dice que hay más recetas con bacalao que días tiene el año. El básico de la cocina portuguesa, el bacalao (o bacalhau) puedes desmenuzarlo y convertirlo en deliciosas croquetas de pescado. Doradas y crujientes por fuera pero blanditas por dentro, se pueden servir como aperitivo, con arroz o con ensalada.

Bacalhau à brás

Los platos con bacalao son muy creativos. Por ejemplo, sofríe el bacalao desmenuzado con cebollas, con patatas cortadas a tiras finas y ponle aceitunas y perejil, y tendrás un bacalhau à brás. Está tan rico y es tan fácil de preparar, que no nos extraña que sea un plato tan popular.

Alheira de Mirandela

Un clásico de los embutidos ahumados y los chouriços, los judíos idearon el alheira como un señuelo para engañar a la Inquisición portuguesa y hacerla creer que eran cristianos. Hoy en día, este chouriço, sin carne de cerdo ya, se ha convertido en un clásico gastronómico, frecuentemente servido con huevo y patatas fritas.

Francesinha

Atención, chicos, así se reinventa el típico sándwich de jamón de york y queso: le pones el triple de queso, añades una loncha de carne curada tras otra y le echas toda salsa que quieras. Esta receta de Oporto es como la francesa croque monsieur, pero más bestia, lo que parece justificar su nombre (traducido es «pequeña francesa») y su contundente sabor.

Cozido à portuguesa

Un cocido tradicional para quienes les gusta la carne. Este plato incluye pollo, ternera, cerdo y embutido de cerdo. Este espectáculo culinario también lleva verduras, como zanahoria cocida, judías y col. El agua que se usa para hervir los ingredientes se convierte en un caldo muy nutritivo que, o bien te lo puedes beber, o bien lo puedes usar para cocinar un arroz.

Caldeirada de peixe

Un cocido tradicional para quienes les gusta la carne. Este plato incluye pollo, ternera, cerdo y embutido de cerdo. Este espectáculo culinario también lleva verduras, como zanahoria cocida, judías y col. El agua que se usa para hervir los ingredientes se convierte en un caldo muy nutritivo que, o bien te lo puedes beber, o bien lo puedes usar para cocinar un arroz.

Amêijoas à Bulhão Pato

Hazte un favor: coge una cerveza bien fría, disfruta del sol de la tarde y pídete un plato de esta delicatessen. Este plato de almejas no solo está bueno porque te comes la carne sabrosa que hay dentro de las conchas, sino porque puedes mojar trozos de pan en la sabrosa salsa, hecha con aceite de oliva, cilantro, ajo y a veces un chorrito de vino blanco. Es un plato perfecto para picar con amigos tranquilamente por la tarde.

Queijo da Serra

Este queso de Serra está hecho con leche de vaca, tiene un sabor fuerte y una textura viscosa. Por alguna razón inexplicable, apenas se conoce fuera de Portugal. Los hay de varios tipos, suaves y con textura de mantequilla, y otros más duros y con un sabor mucho más intenso. En resumen, una delicia para los amantes del queso.

Caldo verde

Es un plato muy habitual en las celebraciones de los días del patrón de los diferentes municipios de Portugal. El caldo verde es una sopa hecha con patatas, cebollas, berzas y trozos de embutido de cerdo (chouriço). Es la comida reconfortante perfecta y te la puedes tomar por la noche como una sopa o como un entrante antes de cualquier comida.

Sardinhas assadas

Combina la frescura del mar con el sabor fuerte de la parrilla, estas sardinas asadas al carbón son el plato más típico de Lisboa. Puedes comértelas en restaurantes pero también en la calle, durante las fiestas de Santo António en junio. Da igual si acompañan a un trozo de pan, o si te las sirven con pimientos asados o verduras hervidas, sea como sea, ¡tú asegúrate de echarles un buen chorretón de aceite de oliva por encima para degustar el plato de una manera auténtica!

Bolo do caco

Es el pan de ajo con un toque tradicional de la isla de Madeira. Esta hogaza plana y circular se cuece de manera artesanal sobre piedra basáltica, y si te lo sirven caliente y crujiente, la boca se te hará agua. Algunas hamburgueserías incluso lo usan para conseguir unas hamburguesas más tradicionales, una gran idea que, una vez las pruebas, seguro que te hubiese gustado haberlas descubierto antes.

Arroz de Pato

Ni más ni menos que un risotto con una capa crujiente, cubierto todo con tiras de chouriço. Antes de meterlo en el horno, el pato se cocina hasta ese punto perfecto en el que la carne está tierna y se deshace en la boca cuando la muerdes. Si lo combinas con una copa de vino tinto, te garantizamos que será una experiencia sobrenatural.

Pastel de Belém

El pastel de Belém se hace a partir de la receta secreta de las monjas católicas. Se vende en una tienda cerca del Mosteiro dos Jerónimos, en Lisboa. Hay mucha polémica acerca de su parecido con el pastel de nata, mucho más popular. Para algunos, no se diferencian en nada, simplemente tiene un nombre diferente porque esta variedad se vende en la zona de Belém. Para otros, en cambio, es completamente diferente, y punto.

Pero créenos, es diferente. ¡Es diferente! Bueno no, pero sí. Debes probarlo tú mismo y despejar las dudas de una vez por todas.

Torta de Azeitão

En Portugal, los postres que llevan huevo son muy comunes, aunque haya diferentes variantes regionales. Un postre muy famoso es la torta de Azeitão, un pastel suave y cremoso, recubierto por una capa de yema de huevo dulce, y enrollado a la perfección. Estas tortas son una delicia para los golosos y un pastel que no debes dejar de probar si pasas por Azeitão.

Ovos moles de Aveiro

Si piensas que a tu vida le falta algo, necesitas probar estos ovos moles: una crema de yema dulce envuelta en fina oblea con forma de concha. Y si tu vida no mejora, al menos te habrá endulzado el día. El famoso escritor portugués del siglo XIX, Eça de Queirós, no sabía decirles que no. En su novela Los Maia, hace una referencia a esta exquisitez, algo de lo que la ciudad de Aveiro, de donde proviene la receta, está muy orgullosa. Y con razón.

Pão de ló

La quintaesencia del pastel esponjoso portugués es un conocido dulce de Navidad y de Pascua, que se vende en la mayoría de pastelerías envuelto en papel de estraza blanco. Esponjoso, sencillo y blandito, pão de ló se puede servir con una bola de helado o solo.

Polvo à Lagareiro

¿Cómo no íbamos a incluir platos de pulpo en la lista de exquisiteces portuguesas? En serio, ¿cómo no íbamos a hacerlo? El pulpo (o polvo) es un ingrediente tan representativo que se come en ocasiones especiales como en Nochebuena. También se sirve como entrante en muchos restaurantes, generalmente frío y con cebolla, aceite de oliva y perejil. Polvo à Lagareiro es una receta de pulpo asado, servido con un buen chorretón de aceite y patatas al horno.

Arroz doce

Si hay un postre que a tu abuela portuguesa le encantaría hacerte sería arroz duce. Es arroz con leche cocinado con limón y espolvoreado con canela. Tiene ese sabor que te recuerda a la Navidad, a las fiestas de cumpleaños y a casa. Con cada cucharada de este sencillo postre portugués te sentirás mejor, con cada cucharada tendrás tranquilidad asegurada.

Queijadas de Sintra

Estos bizcochitos de huevo se hacen con queso fresco y son típicos del bonito pueblo de Sintra, situado a tan solo 20 minutos en coche del centro de Lisboa. Si visitas el castillo, o si simplemente te das un paseo por el bosque, no te olvides de parar en una pastelería y comprar una hornada de queijadas, y si te las comes espolvoreadas con canela, aún están más ricas.

Salame de chocolate

Literalmente «salami de chocolate», este postre con forma de «salchicha» es fácil de hacer y se puede comprar en casi todos los supermercados de Portugal. Aunque son varios los países de Europa los que reclaman su autoría, queda claro que la persona que decidió mezclar chocolate en polvo, mantequilla, huevos y trocitos de galletas era una mujer (o un hombre) con visión de futuro.