Dubái tiene un clima subtropical árido, lo que hace que las temperaturas medias anuales sean altas. Son muchos los viajeros que organizan sus vuelos a Dubái en invierno o primavera, ya que son épocas con temperaturas suaves que permiten disfrutar igualmente de sus playas o de los purasangres en la Dubai World Cup. En verano, el calor es muy intenso, pero hay quienes desafían las altas temperaturas para hacer sus compras en el Dubai Summer Surprises, la gran fiesta de la moda outlet.
Entonces, ¿cuándo es mejor volar a Dubái? En verano, el mercurio sube mucho, hay días que llega a marcar 50 ºC, y hay mucha humedad, por lo que hacer turismo puede ser my sofocante. Desde octubre a mayo las temperaturas son más moderadas, el sol acompaña la mayor parte del tiempo y los días son largos, lo que permite disfrutar de los atractivos de la ciudad emiratí más desahogadamente.
En general, al reservar tu vuelo a Dubai, mayo es el mes más barato de media.
Desde la mayoría de lugares a Dubai, nuestros datos muestran que los viajeros encuentran los mejores precios si reservan con 23 días de antelación.
En general, si reservas a Dubai saliendo en lunes conseguirás una oferta mejor. Intenta no salir en viernes para evitar precios altos.
Generalmente, puedes encontrar los mejores precios reservando un vuelo por la mañana si quieres visitar Dubai. En cambio, por la tarde-noche encontrarás precios más caros.
Si eres español, estás exento de presentar visado. Eso sí, necesitarás tu pasaporte y D.N.I vigentes durante los seis meses siguientes. Durante tu estancia lleva la documentación siempre contigo, por si te la solicitan. Si te da un poco de reparo, lleva fotocopia de la misma.
Desde los aeropuertos de Barajas o El Prat algunas aerolínease, como Emirates o Egyptair, realizan vuelos a Dubái directos, cuya duración está en torno a las siete horas. Otras como Ryanair o Turkish Airlines operan vuelos baratos a Dubái con escala, en Estambul o en El Cairo. En estos casos la duración del trayecto es mayor y se puede extender hasta las diez horas.
La opción más cómoda para llegar desde el Aeropuerto Internacional de Dubái hasta el centro de la ciudad emiratí es el servicio de transporte privado. El conductor te esperará en la terminal de llegadas y te llevará directamente al hotel, lo que te ahorrará costes ocultos y confusiones con el idioma. El precio está en torno a los 45 euros.
El metro es el transporte más recomendable, siempre que tu hotel esté cerca de alguna parada. Se coge en la terminal 1 y 3 y el precio varía en función de las zonas que recorra.
El autobús es muy práctico y llega donde el metro no lo hace. Hay cuatro líneas que realizan el trayecto entre el aeropuerto y diferentes puntos de la ciudad: 401 (Deira), 402 (Bur Dubái), C1 (Estación de Satwa) y C2 (parque Zabeel) Pasan cada diez minutos y el billete vale 0,51 €.
Lo más habitual es coger un taxi para llegar al centro. Desde el aeropuerto los viajes están entre los 3 € y los 12 €, dependiendo del destino.
La mejor forma de conocer Dubái es paseando entre sus enormes rascacielos y construcciones. Pero si quieres optimizar tus desplazamientos, recurre al transporte público. El metro en la ciudad emiratí es rápido, limpio, económico y muy moderno. Hay dos líneas: Roja, recorre la ciudad de norte a sur, y Verde, discurre por los puntos de mayor interés de Bur Dubai y Deira. Un viaje te costará 0,60 euros, aunque depende de las zonas que recorras, y puedes comprarlo en la taquilla de la estación o por internet.
El autobús urbano se complementa con el metro. Tiene hasta 76 líneas y cinco de ellas son nocturnas. El precio del billete es fijo para la mayoría de los buses y está en torno a los 0,50 euros, que se pagan directamente al conductor.
Si tienes pensado utilizar con mucha frecuencia el transporte público, es conveniente que compres una Nol Card. Es electrónica y válida para viajar en metro y en autobús. Hay cuatro tipos: roja, para un máximo de 10 trayectos, plateada, con una validez de cinco años, dorada, que permite viajar en vagones Gold Class o VIP, y azul, recomendada para residentes.
Los taxis son la opción idónea para llegar a los puntos que no cubre el transporte público. Hay varias compañías privadas y la pública Dubai Taxi. Son muy baratos y un trayecto de unos seis kilómetros te costará unos 4 euros.
Si eres español, estás exento de presentar visado. Eso sí, necesitarás tu pasaporte y D.N.I vigentes durante los seis meses siguientes. Durante tu estancia lleva la documentación siempre contigo, por si te la solicitan. Si te da un poco de reparo, lleva fotocopia de la misma.
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En Dubái tendrás la sensación de estar en la ciudad del futuro y la culpa de ello lo tienen los numerosos rascacielos que la esculpen. Hay uno que destaca y perfila el skyline de la ciudad: Burj Khalifa. Tiene 828 metros y 160 pisos, lo que lo convierte en el más alto del mundo. Aquí, tendrás la oportunidad de anotar tres récords a tu contador personal: contemplar una vista en 360º en el observatorio más grande del mundo, tomar un tentempié en el restaurante a mayor altura del planeta y sumergirte en la piscina, como no podía ser de otra manera, más alta del mundo. Lo aconsejable es evitar las horas centrales del día porque están más masificadas.
En la capital emiratí encontrarás los proyectos arquitectónicos más llamativos y osados. Conocer algunos de ellos es entender la verdadera esencia del resurgimiento de esta ciudad. No dejes de visitar Palm Island, un conjunto de tres islas para cuya construcción se utilizaron un billón de metros cúbicos de arena. Si no quieres perderte ninguno, haz un recorrido en helicóptero al atardecer.
Dubái fue un enclave estratégico en el Golfo Pérsico, época en la que los actuales jeques todavía eran pescadores y comerciantes. Queda poco de ese pasado tradicional, solo visible en el zoco del oro y en el zoco de las especias. Son una muestra palpable de ese pasado arábigo que se resiste a morir. Aquí, se sigue llevando el arte del regateo, las balanzas tradicionales y los olores tradicionales.