En Bolonia los inviernos son fríos y secos y los veranos calurosos y húmedos. La humedad es un factor constante, que en invierno provoca la aparición de neblinas e incrementa la sensación térmica de frío y en verano intensifica la sensación de calor. Para disfrutar del mejor lustre de “la rossa” lo mejor es que la visites en primavera, momento en el que las temperaturas van tornándose agradables.
A la hora de abrir la cartera, hay mucha diferencia de precios de unos meses a otros. ¿Cuándo es mejor volar a Bolonia? En septiembre, octubre y noviembre tendrás la oportunidad de encontrar un mayor número de vuelos baratos a Bolonia. El resto de los meses, sobre todo en verano, los precios se incrementan y será más complicado reservar vuelos baratos a Bolonia.
En general, si buscas el vuelo más barato a Bolonia, intenta reservar tu vuelo para el mes de enero para obtener la mejor oferta.
De media, desde la mayoría de lugares, si planeas un viaje a Bolonia, intenta reservar tu vuelo con 60 días de antelación para obtener los precios más baratos.
La mayoría de viajeros encuentran que reservar a Bolonia saliendo en viernes es lo más barato. Por el contrario, el lunes parece ser el día más caro.
Nuestros datos muestran que los vuelos a Bolonia pueden salirte más baratos si vuelas al mediodía. Reservar un vuelo por la tarde seguramente te supondrá un coste más alto.
Los ciudadanos españoles no necesitan la obtención de visado para entrar en Italia. La única documentación que necesitan es el DNI o el pasaporte, válido para seis meses. Te recomendamos llevar ambos documentos, para tener repuesto en caso de pérdida o extravío.
Las aerolíneas de bajo coste Vueling y Ryanair y la de bandera Iberia operan diariamente vuelos a Bolonia desde el aeropuerto de El Prat. Son directos y tienen una duración de 1h 45 min, aproximadamente. Estas también realizan vuelos a Bolonia desde el aeródromo de Barajas, a las que se suma Alitalia. Son trayectos directos y duran 2 h 35 min.
El aeropuerto de Bolonia, también conocido como Guglielmo Marconi, está a 10 km de la metrópoli italiana y es donde aterrizarás. Desde aquí al centro boloñés puedes ir en aerobus TPER. Pasa por la estación de trenes y te costará 6 euros.
El bus convencional es una opción más barata. La línea 54 conecta con el centro, pasa cada media hora y el billete vale 1,30 euros.
El taxi es una buena alternativa para no cargar con maletas o si viajas acompañado. La ventaja es que la tarifa está regulada: 15 euros más 0,50 euros por maleta los días laborales; 18 euros a los que se añaden 0,50 euros por maleta los festivos.
Si no quieres depender del transporte público y prefieres disfrutar a tu aire esta ciudad italiana, recurre a un coche de alquiler. La ruta más rápida es por la E45 y E14 hasta SS64.
La mejor forma de captar ese ambiente universitario que se respira en la ciudad y el medieval de su casco antiguo es recorriéndola a pie. Sin embargo, en algún momento tendrás que hacer uso del transporte público. Lo más económico es el autobús. Las estaciones principales son Bologna Centrale y Autostazione di Bologna. Si adquieres el billete sencillo en los puntos de venta autorizados y en las máquinas expendedoras rojas te costará 1,30 euros, pero si lo compras directamente al conductor serán 1,50 euros. Si vas a desplazarte mucho en bus, puedes comprarte una City Pass. Te costará 12 euros y podrás hacer viajes ilimitados.
Otra opción para moverte por la ciudad es el taxi, aunque no es el medio más barato. Puedes cogerlo en la parada o solicitarlo por teléfono
Si quieres desplazarte como un boloñés, alquila una bicicleta. Es muy funcional para moverse por el centro, donde el tráfico está restringido. El alquiler por un día te costará unos 15 euros.
Los ciudadanos españoles no necesitan la obtención de visado para entrar en Italia. La única documentación que necesitan es el DNI o el pasaporte, válido para seis meses. Te recomendamos llevar ambos documentos, para tener repuesto en caso de pérdida o extravío.
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Los pórticos son el elemento arquitectónico más característico de la ciudad italiana. El de San Luca es un hito ante sus semejantes. Es el más grande del mundo y une el santuario de Madonna di San Luca con el de Colle della Guardia. Todo un alarde de ingeniería entre arcos y rampas, que ofrecen la mejor perspectiva de la ciudad. Hay que callejear por un suelo irregular, así que lleva un calzado cómodo y evita las horas centrales del día.
Se trata de un cóctel con vino Prosecco, Aperol Spritz y soda. Es la bebida más consumida de Italia y su secreto está en el sabor, que guarda un perfecto equilibrio entre amargo y dulce. Puedes tomarlo en casi cualquier calle de Bolonia, pero si lo haces en Via del Pratello o en Pescherie Vecchie acertarás de pleno.
Está en el corazón de la ciudad y es una de las más atípicas que verás. Primero, porque tiene un trazado triangular. Segundo, porque está presidida por una iglesia, que, en realidad, son cuatro; aunque originalmente eran siete. Este lugar te permitirá tomarle el pulso a la ciudad. Y la mejor manera de empezar es sentándote en los escalones de sus soportales a media tarde.